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Deporte Con fines de Política Exterior. Uso Político del Deporte en Circunstancias Políticas de Crisis. El uso del deporte con fines de política exterior: nacionalismo deportivo.

El uso del deporte con fines de política exterior: nacionalismo deportivo.


Los deportistas han acabado adoptando en muchas ocasiones rasgos propios promovidos por el discurso nacionalista, como un cierto sesgo militarista, un sentimiento extremo e irracional de orgullo y una actitud de belicosidad contra los rivales.

El resultado es que en la actualidad deporte y nacionalismo son probablemente de los fenómenos más emotivos y pasionales del mundo contemporáneo y, se hallan tan implicados que no es infrecuente que se identifiquen ciertos deportes nacionales, como aquellos que son propios del país o que de alguna manera representan el carácter nacional. Así pensaba un ex primer ministro británico cuando señalaba que el cricket era la quintaesencia de la nación inglesa.


El uso político del deporte en circunstancias políticas de crisis.


Los destinos del nacionalismo y del deporte parecen encontrarse vinculados profundamente, ya que el deporte se ha convertido en un vehículo para la expresión de sentimientos nacionalistas, de forma que no es extraño que las autoridades políticas de los Estados lo utilicen para sus propósitos de “construcción nacional”, o bien es utilizado para dar alas, en otros casos, a los movimientos separatistas.

Tampoco es raro que se utilice el deporte para cohesionar o para aumentar la resistencia interna, o bien para apuntalar al propio gobierno en momentos de dificultad o de crisis. Los ejemplos no faltan: Argentina durante el Mundial de fútbol de 1978 o el fomento del deporte en los países del Este de Europa como mecanismo de propaganda en el exterior.

El caso del uso del deporte con fines de política interior y, en consecuencia, el hecho de que se les llame el “opio del pueblo”; a pesar del contexto democrático en que se desarrolla la acción.

En el caso del uso del deporte con fines de política interior, también he llegado a la conclusión de que el deporte en sociedades democráticas no tiene por qué ser necesariamente el “opio del pueblo”. Esto no obsta a que en ciertas situaciones socio políticas haya una excesiva inversión económica de los Estados en la promoción del deporte, actuación que es de dudosa moralidad para la propia práctica deportiva pues, aumenta las desigualdades entre atletas, y para una más eficiente y justa distribución de los recursos económicos en sociedades con grandes desigualdades sociales.

Uso en la política exterior de un Estado, el hecho deseable de que desde una perspectiva liberal universalista no hubiera naciones (como agentes morales).

“La razón por la cual el patriotismo macityreano es deplorable, es simplemente porque sanciona conductas que son dañosas para otras personas, sobre fundamentos irrelevantes. El hecho de que un grupo de gente no pertenezca a nuestra comunidad no puede ser considerado como una razón que justifique dañarlos. Esta crítica también afecta la posición patriótica moderada de Nathanson”.

Vinculada a estas objeciones teóricas, otros autores han destacado la ligazón entre nacionalismo, violencia y malas prácticas deportivas. Una de las principales críticas al nacionalismo y su expresión en el deporte es que puede generar tensión entre deportistas y aficionados de países enfrentados, e incluso puede promover brotes de violencia.

Tipo de situación político-social donde el gobierno y la población actúan incorrectamente, en el caso de celebrar victorias deportivas, y en el que tales festejos se celebren en un contexto de violación masiva de derechos humanos.

Situación político-social donde sería factible concluir que el gobierno y la población actúan incorrectamente en el caso de celebrar victorias deportivas, es aquél en el que tales festejos tienen lugar en un contexto de violación masiva de derechos humanos.

Tamburrini se refiere al uso político de los Mundiales de fútbol de 1978 celebrados en Argentina por parte del gobierno golpista de los militares. 

La situación se volvió más sangrante con la victoria de la selección argentina, que condujo a un estallido de alegría general en el país… aun cuando seguían produciéndose secuestros, torturas y muertes de inocentes.


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Deporte con fines de política exterior

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